|

Una Casa Editorial para la Nación
La creación de la Dirección
de Publicaciones e Impresos (DPI) sólo pudo realizarse gracias
a la conjunción de las mejores voluntades intelectuales de
su tiempo.
Empezaba el año de 1953. El
entonces ministro de Cultura, Reynaldo Galindo Pohl, fundó
el 15 de enero el Departamento Editorial de esa dependencia y puso
al frente al escritor Hugo Lindo. La idea era contar con una editorial
del Estado que publicara sistemáticamente la obra de autores
salvadoreños, desperdigada en ediciones marginales o completamente
inédita; también se quería evitar que los escritores
salvadoreños tuvieran que recurrir a los favores de "mecenas"
y que, en vez de ello, contaran con una plataforma editorial profesional.
Lindo gestionó la adquisición de las instalaciones,
la maquinaria y el personal necesarios para esa empresa.
Entonces, el 10 de septiembre de ese
mismo 1953, asumió la Dirección del Departamento Editorial
el escritor Ricardo Trigueros de León, quien se mantuvo en
ese cargo durante 12 años. Trigueros de León fue el
verdadero fundador de esta casa editorial, por su entrega, su talento,
su buen gusto y su mentalidad abierta; creó las primeras
colecciones con los escritores más sobresalientes; convocó
a los artistas plásticos para producir libros bellamente
diseñados e ilustrados; publicó a las mejores plumas
de Centroamérica; difundió los libros salvadoreños
en el mundo de lengua castellana.
Una vez fallecido Trigueros de León,
en 1965, los nuevos encargados de la editorial trataron de mantener
la línea de su predecesor. Sin embargo, la polarización
política y social sufrida por el país durante las
décadas de los años 70 y 80, dificultó las
tareas culturales y, en especial, la publicación y distribución
de libros. La Dirección de Publicaciones no fue ajena a esta
situación: hubo un descenso en la producción, aunque
se registró otro tipo de avances, como la adquisición
de las actuales instalaciones y de nuevos equipos para algunas áreas
de la imprenta.
Fue hasta principios de los 90, luego
del fin del conflicto armado y con el nuevo clima democrático,
cuando la DPI comenzó sus esfuerzos de relanzamiento, para
recuperar el tiempo perdido y hacer avanzar la labor editorial salvadoreña
hacia el siglo XXI. La creación del Consejo Nacional para
la Cultura y el Arte (Concultura), el 15 de noviembre de 1991, sirvió
de marco para este relanzamiento. De 1996 a la fecha una mayor y
cualificada asignación de recursos, ha permitido que la DPI
funde nuevas colecciones, amplíe su radio de acción
e influencia editorial, perfeccione su calidad de producción
y realice convenios internacionales.
Las dificultades para desarrollar
la cultura nacional a partir de la producción y difusión
del libro son enormes. Pero ahora, luego de 50 años de trabajo,
la DPI está en mejores condiciones para hacer frente a esos
desafíos.
|
|