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SALARRUE

Narrativa
Semos malos
El cuento del cuento que contaron
Varios vilanos

Pensamiento
El venado
Conjeturas en la penumbra
Del diario Patria

Datos biográficos
Biografía

Obra publicada
Catálogo: Narrativa completa

 

Conjeturas en la penumbra

 

La vida: lucha de opuestos
Fragmento de De los santos y los justos

     Guerra es la existencia manifestada y quien pide paz en ella no sabe lo que dice. Sólo Dios es paz y sólo están en paz aquellos guerreros que en medio del combate llevan a Dios en su corazón. Por la paz se combate, por poner paz en el corazón de la guerra, en el alma de la lucha. La paradoja es una vez más la verdad. Sólo puede haber paz en aquello que es absoluto. Donde quiera que existe la manifestación existe también lo relativo con sus pares de opuestos en lucha incontenible: malos y buenos; positivos y negativos; masculinos y femeninos que hacen el ritmo, la vibración, el contraste y la generación progresiva del Universo manifestado y evolucionante.
     Guerra, pues, es vida y si hemos de vivir hemos de luchar y quien no luche será aniquilado.

Justicia
Fragmento de Del bien y del mal

     La consigna moderna no es ya el "haceos virtuosos" sino el "haceos inteligentes"; no es el "tener fe, esperanza y caridad" sino el "comprender, tener certidumbre y justicia". Buen comprendedor hace buen justo. ¿Quién es más bueno entre los buenos: el bueno que está lleno de piedad para todos los seres o el bueno que está lleno de justicia? La piedad es hermosa porque es la más alta cualidad humana, la primera grada de oro hacia la gloria, pero la justicia es mayor porque es una cualidad divina. El bueno piadoso es como el gallo tuerto que sólo ve de un lado, del lado del bien. El bueno justo, ve claro cuando hay que repartir una caricia o un mandoble, por el bien mismo.
     Pero será bueno entender que el hombre justo nunca es violento. La comprensión y la violencia no congenian. La violencia ofusca, enceguece y es siempre madre de la injusticia. La justicia no se venga ni castiga nunca aunque por su acción a veces el Mal, herido en lo vivo por la espada de luz, trate de engañar al hombre haciéndole creer que el herido es él.
     Nada llenó mi vida tanto de complacencia como cuando advertí que el Mal no era malo, que no era sino el aspecto pasivo, tozudo, del Bien integral. Nada me aligeró tanto las espaldas del alma como la comprensión de que lo único que aspira en la existencia es el Mal; de que el Mal crece y crece de la sombra abismada, buscando inconscientemente la luz altísima, para entregarse pasiva y femeninamente y ser poseído y fructificado. La oposición que el Mal desarrolla es resultado de su propia dificultad en asimilar el Bien. Es la oposición de la sombra tenebrosa que rechaza y ahoga la luz que desciende y que jadea en la iluminación de tan irresponsivo medio.
     El Mal pues, podría, visto de cierto modo, llevarse los lauros del esfuerzo, porque es más esfuerzo, subir que descender, empinarse que sumergirse. Sólo Dios mismo es capaz de semejante esfuerzo y por eso en el Mal vemos patente la presencia de Dios recreándose a sí mismo por misterioso motivo que nadie osaría comprender desde el punto de vista humano, pero que a la intuición parece evidente, aunque no basten las palabras a expresarlo ni los signos a comprimirlo, acertando cuando mucho a grabarlo en monogramas de dudoso poder, como aquél de la cósmica serpiente mordiéndose la cola.
     ¿Que es blasfemia ver a Dios en el Mal? No, es que no hay Mal en la concepción vulgar del mismo. Se trata de ver a todos lados, por encima y por debajo, en derechos y reveses, en anversos y reversos, en lo blanco como en lo negro, en la luz como en la sombra, a Dios: Dios en todas partes; la vida entera llena de Dios; Dios en plenitud de existencia, llenándolo todo, siéndolo todo, creándolo todo y destruyéndolo todo; Dios, el único posible Ser, del que las cosas y los seres todos no son sino aspectos, aunque por milagroso modo seamos también la totalidad en la médula, puesto que Dios -como reza el aforismo-: "es una esfera cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna". Otra paradoja, otra posible verdad.

 

Citas provenientes del libro Conjeturas en la penumbra (Decadencia de la santidad), publicado originalmente por la Dirección de Publicaciones e Impresos en la Colección Caballito de Mar.